Durante toda mi vida de estudiante, siempre ha existido en la escuela “El chico popular” (como en todas las escuelas)… aunque ni yo me lo creo cuando recuerdo una vez fui “la novia” del chico popular, un chico popular fue mi primer novio y yo fuí su undécima novia. Habría sido difícil para cualquier novatilla en asuntos del amor iniciar su vida romantiquera con “el chico popular”, sin embargo a mi no me lo resulto tanto, ese chico resultó ser tan humano como el resto, tan cariñoso como los demás, tan “soberano” sobre su “entonces amada” como lo sería cualquiera y tan defectuoso como cualquier otro niño al que los defectos le saltan a la vista. Esta relación en cierta medida me ayudó a que en el futuro no cometierá el error de idealizar a ningún otro chico de manera excesiva y comenzará a ver otro tipo de detalles al buscar pareja (algo más que meramente lo físico), pero por favor no me vayan a malinterpretar no intento decir que mi primer novio se equivocó en algo y eso me hiciera desacreditar a los llamados “chicos populares”, al contrario, ese chico estaba tan lleno de buenos detalles ocultos que repentinamente sin darme cuenta dejé de verle el lindo rostro y empecé a enfocarmé en todo lo demás. Detallista, buen conversador, deporstista, músico, pintor, inteligente, de caracter alegre, amiguero, sincero, amado por los padres de la novia, leal, honesto y ademas guapo… mi primer novio tenía todo lo que un primer novio debe tener (aunque no siempre lo tienen jajaja) ¡el prototipo Disney por supuesto!
Aunque gracias a ese primer novio después me resulto fácil ser amiga de los chicos populares, esto naturalmente complicó un poco las cosas a la hora de buscar novio, pero eso ya pertenecería a otra historia.
Años después de terminar con mi primer novio, ya en facultad, conocí a otro chico popular. Este era increíblemente popular, si pensamos que en mi facultad haciendo la suma de los tres turnos y las cuatro carreras que se imparten en cualquier semestre hay aproximadamente 9mil estudiantes (3 turnos, 54 aulas, 60 estudiantes por aula, aunque algunas aulas han llegado a tener hasta 85 estudiantes) , 3 chicas por cada chico y asumiendo que solo una chica de cada aula en cada turno lo “idolatraba” ya tenía 162 fans jajajaja… naturalmente redujé su “capacidad de convocatoria” a la minima expresión… porque esas chicas tenían amigas, y esas amigas también tenían ojitos y un corazonsito etc. etc. etc… luego falta agregar las chicas de las facultades aledañas y obviamente sus vecinas, las chicas que conocía en antros, fiestas, reventones, la prima del amigo, las ex-compañeras de clase, las compañeras de trabajo…bueno la cuenta se va incrementando estrepitosamente (faltaría agregar aquellas para quienes era un amor secreto y ni siquiera se le acercaban). Si nos damos una idea este chico jamás lo veías sin chicas a su alrededor (es verdad… así te lo encontrarás comprando zapatos) . Muy guapo, muy carismático, siempre alegre, despreocupado, con un buen empleo, viviendo en la zona de la ciudad donde cualquiera anhela vivir… ya saben el típico chico al que todas las chicas le hablan y el no habla con ninguna. Con todo y todo, nunca me gusto.
Cuándo lo conocí fue el quien se acercó a mí, estabamos en la misma clase y se sento delante mío, naturalmente se percató que su alto cuerpo me impedía la visibilidad al pintarrón y sin que yo dijera nada movió su banca hacia un lado y se disculpó. Al final de clase, me habló y ni se presentó, me preguntó que habíamos visto la primer hora (clase a la que no llegó a tiempo) y si teníamos trabajos pendientes para esa materia; parecía asumir que yo como todas las chicas lo conocía, por supuesto que lo conocía pero fingí no hacerlo “-¿vas en esta clase?”, “-¡claro que sí!”, “-ahhhhh (??)”, “-soy Carlos, mucho gusto… ¿tu nombre?”, “-¿Debería decirtelo para que lo olvides en los próximos tres minutos? jeje, un placer Carlos”.
Esa fue nuestra primer “conversación”, al día siguiente Carlos ya me llamaba por mi nombre (no supe donde lo averiguó, quizas un compañero, un profesor… no sé, pero se tomó la molestia de hacerlo), todos los días llegaba y me buscaba, nos poníamos a platicar de todo de nada, de su vida diaria, de la mía, de la escuela; si me veía que estaba a punto de llegar a la escuela me esperaba en el pasillo por el cual pasaba a diario para tomarnos algo antes de entrar a clase. Montones de chicas me miraban con ojos asesinos, montones de chicas me ignoraban si estaba presente al acercarse a él para saludarlo, me presentó a montones de chicas y ni una sola vez pronunciaron bien mi nombre o dijeron “mucho gusto”… era natural, me odiaban por estar con él y seguramente pensaban que fingía mi cero interes en él. Ahora que lo pienso, seguramente eramos lo que se podría llamar “amigos”, pero entonces no prestaba mucha atención a ello, ni siquiera tomé la precaución de pedirle su número de celular, un email, la dirección de su casa… nada, su presencia en la escuela era segura, la mía también.
La última vez que lo vi dejámos una charla pendiente que el estaba “urgido” por tener conmigo, por culpa de una chica necia que parecía reclamarle algo, fue el último día de clases antes de vacaciones de invierno y todas las vacaciones me preguntaba que estaría haciendo el Carlos. Regresé a clases y el ya no estaba ahí, los grititos agudos de pasillo ”carloos como estaaaaaaaaaas” desaparecieron y cuando avancé hacía mi salón ya no había miradas furtivas intentando tener super poderes que lograrán mandarme “al infinito y más allá”… definitivamente algo había cambiado.
Tres meses después del regreso a clases tuve una pobre charla sobre él con mi amiga Eli, según recuerdo se desarrolló así:
-Yo: ¿Te acuerdas de Carlos?
-Eli: ¿El pelón que te gusta?
-Yo: Noo, Eduardo no, Gallegos.
-Eli: Claroo, ¿qué con él?
-Yo: Exacto, ¿qué con él?, ¿dónde anda? ¿porqué se salió de la escuela?
-Eli: Dicen que finalmente pudo regresar a la escuelita privada de la que siempre hablaba
-Yo: Realmente extrañaba su cole.
-Eli: Era un mascón,
-Yo: No es cierto, aqui todas las personas le idolatraban hombres y mujeres por igual… y eso lo hacía parecer lo que realmente no es; a las personas no les importa mucho llegar a conocer a los demás simplemente hablan de lo que ven no de lo que es y mucho menos de lo que saben porque nada saben.
-Eli: No me digas que no, si no le hablaban el nunca hablaba con nadie, jamás regresaba una llamada. Al menos yo no lo extraño.
-Yo: El hablaba conmigo, quizás por eso lo extraño
Fue la tercera vez, que perdí a un amigo del tipo llamado “chico popular”… hasta en sus despedidas son especiales estos chicos no son como los comunes que o terminas peleada con ellos, o te los encuentras en todos lados y te saludan (o los saludas) de lejos como si uno de los dos tuviera una enfermedad contagiosa en la piel muy fea… aunque vacía esas despedidas me parecen más interesantes, más simples y honestas. Son como avanzar, pasar a otra etapa y atesorar lo que el pasado te dejó sin hacerle daño a ese recuerdo.
No quiero profundizar ni analizar demasiado… simplemente quería escribir un post para Carlos. ¿Porqué me acordé de él y quisé hacer un post para él aunque no lo lea? Pues por que hoy hace frío, y desde aquellas vacaciones de invierno le recuerdo de vez en vez cuando siento helado el cuerpo, cómo hacía tanto frío ese último día a esa media charla y como en la primavera extrañaba su gigantesca humanidad encorbada sobre algún barandal de la facultad fumándose un cigarrillo, ignorando a todos hablando con nadie solo conmigo.


sє-єxpяєѕaи